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DE AMORES, DESAMORES Y VIDA



EL AMOR

Nunca supe
Quien eras
realmente

Disfraces, tantos
miles
Sublimes,
Terribles, a veces

El primer baile
 El roce de una piel
La atenta mirada
El latir de un corazón
Acompasado, quizá.

Amar, no es amistad.
No se escribe igual
Conducto final
Del amor, tal vez.

Fingir que te amo
Olvidar que te amé
Que duele.
Aun después de siglos.


DES AMAR


Cómo le hago para descrocar
Para destrabar
Para desglosar
 Y limpiar

El camino del des amor
largo
complejo
tedioso
y laberíntico

Nunca sabes dónde acaba
Y vuelta a empezar
Con las rodillas suplicantes
Cansadas
Silenciosas, callantes.
Pero escondidas
De perfil, nunca de frente

Esperando el momento final.






RETOÑO

Llegaste antes
del otoño griego
Verdor de primavera
Hija del guayabo



Engendrada
 No creada
Sin contacto con el padre
Sin hermanos

Abierta al mundo
Así eres tú
Mi niña

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Piensa con todo tu cuerpo Parafraseando la frase del maestro budista zen japonés Taisen Deshimaru, Piensa con tu cuerpo entero , que me quedó rondando hace unas semanas cuando la leí en un artículo; yo que retomaba desde hace algunos meses mi camino de entrenamiento actoral me quedé pensando qué podía representar esta frase a la luz del siglo XXI. ¿Qué significa pensar con todo tu cuerpo? Pensar con el cuerpo, que en inglés se llama embodied cognition va más allá del “Pienso, luego existo” de R. Descartes;  implica un confiar y ser conscientes del papel que juegan los sentidos en este proceso de aprendizaje. Pensamos con muchas más partes del cuerpo de las que imaginamos, desde el cuerpo, pero no solamente desde el cerebro. El cerebro influye en las respuestas del cuerpo y también el resto del cuerpo influye en el cerebro y su pensamiento en una relación dialéctica, de conflicto que a veces concluye en una especie de síntesis; mostrándose desde un cuerpo silencia...
Escribir escribiendo, sin saber qué escribir; solo por el simple hecho de empezar a mover esa masa amorfa que está dentro de mi casco cerebral. Al que diga que no, no lo podré silenciar porque estamos lejos, alejados. La distancia los coge confesados. Sin más remedio sigo moviendo los dedos, tecleo y tecleo y no dejo de teclear, una y otra vez, una y otra vez, sin cesar.  Pronto vendrán las ideas, me engaña la caja gris .